El diseñador italiano Valentino ha fallecido a los 93 años en Roma tras ofrecernos un riquísimo y prolífico legado artístico y cultural en sus 45 años de carrera.
Valentino Garavani nació cerca de Milán en el año 1932, era sólo un niño cuando se inició la II Guerra Mundial y vivió su adolescencia en un sombrío periodo de postguerra. Quizás, este hecho fuese el que determinó que siempre sintiera una especial atracción por la belleza. Valentino Garavani fue un esteta en su máxima expresión.
Apoyado por sus padres, con 17 años se trasladó a París para formarse en École des Beaux-Arts y en la Chambre Syndicale de La Couture Parisien para posteriormente entrar como aprendiz en los talleres de Jean Dèsses y Guy Laroche.
No tardó mucho en regresar a su tierra natal y trasladar la experiencia de la costura francesa a Italia abriendo un atelier al más puro estilo parisino en la ciudad de Roma. En 1962 realizó su primer desfile en el Palacio Pitti de Florencia que resultó todo un éxito.

Pero su excelencia creativa no implicaba excelencia económica y poco tiempo después estuvo a punto de quebrar su negocio.
Como en otras historias en este mundo de la moda, un talento creativo necesita un talento financiero a sus espaldas y a Valentino le llegó esta oportunidad de la mano de Giancarlo Giammetti. Se incorporó como socio a la maison y con él, además, compartió relación sentimental y una estrecha amistad hasta los últimos días de su vida.
Arropado por mujeres de importancia en su sector como Consuelo Crespi o Diane Vreeland se expandió su trabajo más allá de Italia para afianzarse definitivamente gracias a clientas ( y amigas) como Jackie Kennedy Onasis o Elizabeth Taylor.
En 1968 presentó su histórica Colección Blanca en la que durante una hora y media solamente se realizaron salidas en este no color que se convirtió en todo un símbolo de modernidad y lujo.

Elegancia, exquisitez, delicadeza, feminidad e incluso opulencia, son algunos de los calificativos que fácilmente podemos atribuir a Valentino y es que entendió la belleza y su elevación como base, razón y ser de la moda a lo largo de toda su carrera.
La pérdida de espacio de este concepto en la moda que se inició en los 90, llevó al diseñador a replantearse su trabajo para finalmente retirarse en el año 2008.
Dio por finalizada su carrera con un inolvidable desfile en el Museo Rodin de París en la semana de la Alta Costura entre 75 modelo y más de 700 invitados despidiendo así sus 45 años en moda.
Aunque lo cierto, es que siempre estuvo presente y apoyando a los directores creativos que asumieron el control de su firma ( ya vendida en 1998 por 300 millones de dólares) como Maria Grazia Chiuri, Pierpaolo Piccioli y el actual Alessandro Michele.

Rosso Valentino
El mismo Valentino contó que su flechazo con el rojo sucedió en España, en el Liceo de Barcelona.
Observando a un grupo de mujeres vestidas en este tono apreció que sentaba bien a todo tipo de mujer y decidió que si algún se convertía en diseñador ( aún era estudiante) sería su color insignia.
Después de muchas pruebas y mezclas, terminó dando con el rojo anaranjado que buscaba, una fusión de cadmio, púrpura y carmín que se convertiría en su seña de identidad.
Tanto es así que el año 2000 celebró sus 40 años de trabajo con 40 vestidos en rosso Valentino en la Plaza de España de Roma.
La moda es arte y la suya siempre lo ha sido, incluso cuando la belleza perdió su principal lugar.
Puedes estar al tanto de su legado en la Fondazione Valentino Garavani and Giancarlo Giammetti



