La primera colección de Alta Costura de Jonathan Anderson para Dior era uno de los momentos más esperados de la semana.
Las expectativas, sobradamente justificadas, han sido cumplidas con la presentación de una delicada y pulida colección primaveral que ha levantado pasiones.
La Alta Costura de Dior de esta primavera-verano para Jonathan Anderson se convierte en una especie de gabinete de maravillas. En el que hay espacio para las bellezas más intrincadas de la naturaleza pero también para las más sencillas. La naturaleza convive con fascinantes artefactos a los que se alía y juntos, pasean bajo una pérgola de glicinas. Primavera en estado puro.
Esta colección es una alegoría a la estación que está por venir, a sus flores, su color, su frescor y es que la naturaleza sirve como guía que se traslada al mismo proceso creativo de la Alta Costura.
La naturaleza no ofrece conclusiones fijas, sino únicamente sistemas en movimiento: evolucionar, adaptarse, perdurar. La alta costura obedece a esta misma lógica. Dice Jonathan Anderson.
El diseñador refiere que en esta colección el presente se analiza, se reensambla y se vuelve a imaginar. Pero también el pasado, habituales son las referencias a los maravillosos archivos de la maison. Así Jonathan Anderson realiza nuevas interpretaciones de la mítica chaqueta bar o del uso de la técnica del moulage característica de Galliano, incluso aparecen sutiles referencias orientales que recuerdan a la Geisha Collection del gibraltareño.
En esta colección los diseños se adornan con ramilletes de orquídeas y las faldas de convierten en campanillas recordando sus texturas a las de los pétalos que componen la flor. Flores que también se bordan o se crean en relieve mientras los volantes se rizan como claveles invertidos. La pasarela es convierte en el jardín del propio Christian Dior.
Pero no hay gabinete de maravilla sin plumas que construyen originales prendas como una falda pantalón o fósiles que sirven de inspiración para su colección de accesorios.
La primavera-verano 2026 de Dior es una apuesta delicada y de extraordinaria belleza.
Escultórica, por momentos liviana pero sobre todo, es una declaración de intenciones: un profundo respeto al legado mientras construye los nuevos senderos de la maison.





















