Confidencias de medianoche es una película de 1959 protagonizada por Rock Hudson y Doris Day. La primera de una exitosa serie de comedias románticas que rodaron hasta 1964.
Visualmente elegante e ingeniosa por la que sí han pasado los años y que, sin embargo, resulta perfecta para acompañarnos en una nueva sesión de cine clásico.
Con Confidencias de medianoche Rock Hudson y Doris Day inician una serie de películas en forma de comedia romántica que siguen el patrón típico de una batalla de sexos: Empiezo odiándote, termino amándote. Formato que les funcionó realmente bien, nominando incluso a la actriz a un premio oscar.
Pijama para dos y No me mandes flores completan las películas que rodaron juntos y que han servido de inspiración para una larga lista de films a lo largo de los años.

Esta película cuenta con una chispeante y adorable Doris Day en el papel de Jan Morrow, independiente decoradora de interiores que comparte línea telefónica con un compositor musical de dudosa moral y principios, Brad Allen, interpretado por Hudson.
Desde sus apartamentos midcentury ambos se entrometen, queriendo o sin querer, en la vida privada de su rival telefónico y comienzan los perjuicios, sean certeros o no.
Que Allen es un embaucador y sinvergüenza, lo asumimos desde el primer minuto de visionado, que Jan Morrow es una boba, casi, ella tarda un poquito más en dar la cara.
El nexo de unión, además de la línea telefónica, llega por un amigo común. Compañero de universidad para él, cliente que quiere conquistarla, en el caso de Jan. Fue este personaje, Jonathan Forbes, quien puso sobre aviso al músico de la dulzura, simpatía y belleza de la decoradora.
Brad Allen sólo tuvo que sumar dos más dos para darse cuenta que la pretendida de su amigo era la mujer con la que compartía línea de teléfono. A partir de ahí comienza el enredo para terminar como imaginas que lo hará.

Confidencias de medianoche es un clásico de la comedia romántica que sin embargo no ha envejecido bien como en ocasiones ocurre. Tiene casi 70 años y el humor y situaciones que muestra a veces nos rechina.
Nos rechina la escena de Jane con el hijo de su clienta, nos rechina cómo Brad espanta a su amigo del restaurante, nos rechina el tortazo de Jonathan y así, algunas otras píldoras que deberíamos ver con perspectiva para no chafar el buen rato de cine clásico que tenemos por delante.
Razones para ver Confidencias de medianoche:

Los protagonistas. Doris, la chica buena, la perfecta, la primera novia de américa quizás y Rock Hudon, uno de los galanes de Hollywood de todos los tiempos.
La química entre los protagonistas que es más que evidente y no porque lo afirmemos nosotros, es que sus películas fueron auténticos éxitos en taquilla.
La trama, de comedia de cine clásico. Sencilla y sin pretensiones pensada para disfrutar.
Por la venganza de la chica boba y por la conversión del crápula.
La estética de la película, que es deliciosa. Los felices cincuenta llegando a su fin con la elegancia que los caracteriza en todos los niveles. Tanto la decoración de los apartamentos, como las oficinas, los restaurantes, las formas…
El vestuario en general pero de Doris Day en particular. Cada look es un delirio. Abrigos a juego con vestidos y sombreros, guantes extra largos, joyas… Para disfrutarlo en detalle.
La forma en la que parten la pantalla para dar cabida a los dos protagonistas en las conversaciones telefónicas ¿Pudo ser la primer película que usó esta técnica?
Su sonido, ya sea por su banda sonora o por su doblaje.
¿Te animas con ella?
Es una película que está disponible para alquilar y comprar en Amazon Prime.



