picnic con piezas de la cartuja

La Cartuja se reinventa y mi visita a su fábrica

picnic con piezas de la cartuja
Seguro que conoces la marca de loza La Cartuja. No son años, son siglos de trabajo y buen hacer a sus espaldas y eso, la ha convertido en una de las marcas más reconocidas y deseadas de nuestro país.
En Sevilla tenemos una relación muy estrecha con ella. Aquí la hemos visto crecer, afianzarse, expandirse, como toda gran marca, pasar momentos menos agradables, y ahora, estamos viviendo su reinvención.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de visitar sus instalaciones y conocer de primera mano el trabajo que hay detrás de ella. Me mostraron todo el proceso de producción de sus piezas, desde la materia prima, sin forma aún, hasta que el producto está listo para salir a su destino. Y debo confesar que salí realmente impresionada.

Lo que más llamó mi atención es lo artesanal que sigue siendo aún el proceso. No imaginaba que una empresa de esa envergadura aún siguiera trabajando así. Imaginaba un proceso más mecánico, menos personal y no, La Cartuja es artesanía y eso no es más que un valor inigualable. Es sorprendente el mimo, cuidado y delicadeza que ponen los trabajadores en cada pieza, controlando en todo momento la calidad y manteniendo los valores de La Cartuja intactos.

creación de loza la cartuja

PROCESO DE CREACIÓN

La barbotina es la masa con la que se realizan las piezas de La Cartuja. Es una pasta compuesta por cuarzo, caolín, feldespato, sílice, arcilla y arena, entre otros. Una fórmula magistral que sigue viva después de casi 200 años.
La barbotina puede ser líquida para piezas que requieren molde, como soperas, o sólida para piezas planas, platos.  Este elemento necesita un moldeado minucioso que es el primer paso para la producción.
Una vez moldeada la pieza se repasa a cuchilla para así eliminar sobrantes y se refina con una esponja húmeda, todo ello a mano, de modo artesanal.
Llega el momento de la primera cocción, con ella, las piezas permanecen unas 16 horas en el horno a más de mil grados, dando como resultado la «loza bizcochada» y se sellan las piezas con el emblema de La Cartuja.
La decoración es uno de los pasos más bonitos. De todas las técnicas que más se han utilizado a lo largo de la historia de la casa, la más usada actualmente es la calcomanía. Consiste en estampar unos «calcos» que tienen los dibujos y diseños de cada modelo en la loza y su orígen data de 191o.

 
 

creación de loza la cartuja
creación de loza la cartuja
creación de loza la cartuja
creación de loza la cartuja
creación de loza la cartuja
creación de loza la cartuja
creación de loza la cartuja
Una vez decorada la loza, es el turno de la segunda cocción que ellos denominan «pre-quema». Y de ahí al vidriado. Se sumergen las piezas en barniz, una a una y a mano para así pasar a la última cocción con la que se consigue la brillantez y transparencia propia de la loza de La Cartuja.
El proceso finaliza con la clasificación y repaso de la loza. Es curioso ver a las encargadas de esta labor repasar cada pieza, observarlas y descubrir algún posible defecto. Utilizan para ello el sentido del oído, dándole pequeños golpes en lugares estratégicos, digno de ver.
creación de loza la cartuja
creación de loza la cartuja

UN POCO DE HISTORIA

La Cartuja nace de la mano del Marqués de Pickman, inglés, quien pretende competir con las vajillas inglesas de gran calidad.  Para poner en marcha el proyecto adquirió el Monasteria de Santa María de las Cuevas y no tardó en consolidarse como una de las producciones de loza más prestigiosas del mundo.  Se introdujeron novedosos métodos en la producción de sus piezas que consiguieron dar a la marca un estilo propio e inconfundible.

 

creación de loza la cartuja
creación de loza la cartuja
NUEVA Y LARGA VIDA A LA CARTUJA

Pero La Cartuja tiene las miras puestas en el futuro, no sólo quieren vivir de lo que han sido. Quieren innovar, ir más allá y seguir sorprendiendo. Por ello, llevan meses trabajando en su reinvención, en un nuevo concepto de marca que estoy segura les traerá muchísimas alegrías y no dejará a nadie indiferente.

Para ello, quieren empezar cambiando nuestra propia consideración de una vajilla de La Cartuja. Quieren alejarse de ese mensaje de exclusividad y de la idea de reservar tu vajilla sólo para Navidad u otras ocasiones especiales.

Están decididos a que saquemos nuestros platos a diario, que le demos la merienda al niño en sus cuencos que plantemos perejil en sus teteras, que nuestro primer café del día sea en una de sus tazas…Quieren formar parte de nuestras vidas con total naturalidad y hacer así nuestro día a día más especial.

 

Para asentar este concepto, han creado un nuevo catálogo que es toda una declaración de intenciones. En él nos muestran diferentes modelos de familia y hogares haciendo un uso cotidiano y propio de sus vajillas de La Cartuja. Además, el catálogo contiene unas charlas intergeneraciones que merecen tanto la pena conocer…Todos ellos personajes sevillanos que nos muestran y nos cuentan qué ha significado La Cartuja en sus vidas, sus historias, sus anécdotas, recuerdos…¡ Qué delicia de catálogo! Su cuidada estética, su exquisita fotografía, su mensaje…Un maravilloso resultado después de meses de trabajo con los mejores profesionales del sector.

 
creación de loza la cartuja
creación de loza la cartuja
creación de loza la cartuja
En La Cartuja, tienen las miras puestas en el mercado internacional, quieren posicionarse y darse a conocer como lo que son, una marca de loza de gran calidad pero sin perder ese toque familiar y cercano que os mencionaba. Para ello, han abierto sus fronteras y comienzan a participar en ferias internacionales del sector y trabajan en nuevos modelos con diseños increíbles que muy pronto verán la luz. Estoy segura que muy pronto recogerán los primeros frutos de este exquisito trabajo y de su reinvención.
Espero que te haya gustado este post, yo he disfrutado mucho escribiendo. Feliz miércoles y hasta el próximo viernes.