20 Razones para volver a Berlín

Hace unas semanas mi marido y yo nos escapamos unos días a Berlín. Era una ciudad que teníamos muchas ganas, él de volver, y yo de conocer. Así que pleno agosto compramos unos vuelos sin tener del todo claro si podríamos hacer el viaje o no. Al final, la suerte nos acompañó y pudimos disfrutar de una escapada para dos que nos sentó de maravilla.

Berlín ha sido una ciudad que me ha encantado. No diré que sea bonita como París, tampoco diré que sea moderna como Nueva York, no tiene la clase de Londres, ni el encanto de Roma. Pero Berlín es una ciudad que me ha tocado el corazón mucho más que ninguna de las ciudades que acabo de mencionar.

La razón es sencilla, su carga histórica reciente. Por todos es sabido los acontecimientos que han marcado esta ciudad en menos de un siglo. Ser el epicentro de la Segunda Guerra Mundial y años después encontrarse repartida y dividida por un muro son hechos que me han hecho plantearme muchas cosas: La suerte de vivir dónde, cuándo y cómo vivimos principalmente.

Esta ciudad es testigo y escenario de la más importante historia reciente europea y es algo que no deberíamos olvidar ni obviar de cara al futuro.
Pero también me ha convencido de la posibilidad de resurgir con fuerza ante cualquier adversidad por dura que sea. Además, me han surgido muchas dudas sobre la manera de asumir la historia de esta ciudad y cómo lo afrontan hoy en día.

En fin, muchas preguntas que nos han hecho más que fascinarme y aumentar mi interés por volver a visitar Berlín.

En este post te doy razones para volver a Berlín porque 4 días no han sido suficientes para mí. Tengo que volver a Berlín por…

1.- Porque es una ciudad con una gran carga emocional que te hace valorar, agradecer y madurar en ciertos aspectos. Los adoquines del Barrio Judío con los nombre de las personas que vivieron en esas casas y fueron trasladadas a campos de concentración no pueden dejar a nadie indiferentes ( y es sólo un ejemplo de la cantidad de cosas que te hacen pensar en Berlín).

2.- Porque es una ciudad collage sorprendente, es como visitar varias ciudades a la vez.

3.- Porque es una ciudad en construcción y la mezcla de edificios es sorprendente. Es una ciudad gris, sí. pero una ciudad viva y en profundo cambio. Hay grúas por todos sitios y sorprendentes edificios de cristal y acero se entremezclan con casas centenarias como si tal cosa.

4.- Por el Museo de Pérgamo. Nos encontramos una parte del museo cerrada y no pude conocer el Alta que le da nombre. Así que volveremos, no tenemos  más remedio.

5.- Para repetir un paseo otoñal perfecto por los jardines del Palacio de Charlottenburg. Hojas naranjas por doquier, ríachuelos, piar de pájaros, luz dorada y una conversación trascendental entre los dos. Momentos como ese son los que nos alimentan el alma, sin duda.

6.- Porque no pudimos subir a la Cúpula del Parlamento diseñada por Norman Foster. Hay que solicitar la cita con antelación y es algo que no sabíamos. Lástima, para la próxima.

7.- Porque los desayunos son imposibles de superar. Los mejores cafés que he probado en mi vida han sido allí.

8.- Porque no entramos en el Zoo para volver con los niños y tener una excusa para regresar a Berlín con ellos.

9.- Porque pasear la Gendarmenmarkt al aterdecer y prácticamente solos es todo un lujo.

10.- Porque Berlín es un auténtico paraíso del vintage.  Ya sabes que soy aficionada, siempre que viajo traigo una pieza a casa. En esta ocasión una falda preciosa que ya te enseñaré.

11.- Porque es precioso el recorrido por la Isla de los Museos hasta llegar a la Puerta de Brandeburgo. Te hace imaginar cómo era la ciudad antes de la guerra, aunque la mayor parte de estos edificios hoy en día estén reconstruidos.

12.- Por sus jardines que parecen bosques. En otoño estaban dorados y cálidos pero que intuyo que en cada estación resultarán de lo más especiales.

13.- Porque aún quedan señales de balas en las paredes de los edificios y es algo que todos deberíamos ver para saber valorar cuándo nos ofuscamos en nimiedades y qué es lo realmente importante.

14.- Porque vimos poco del Berlín alternativo y es algo tan intrínseco a la cuidad como alguno de sus edificios más representativos.

15.- Por los maravillosos patios de azulejos vidriados de Hackesche Höfe.

16.- Porque la Iglesia conmemorativa del Káiser Guillermo, destruída en parte por un bombardeo en 1943, es sobrecogedora. Se retiraron los escombros y se dejó la torre «rota», tal cual.

17.- Porque no salimos del centro. Hay tanto que ver que necesitas más días para ir extendiendo tu radio de visita. Y hay mucho Berlín fuera de Berlín.

18.- Porque hay cientos de tiendas con encanto en las que podrías pasar el día sin darte ni cuenta. Marcas originales, marcas clásicas, vanguardias…En Berlín hay tiendas para todos los gustos.

19.- Porque me quedé con las ganas de ver la multitud de mercados navideños que estaban montando justo los días que pasamos allí.

20.- Por cientos de razones más que ni conozco…Estoy segura.









Si conoces bien esta ciudad igual piensas que este listado de razones no es ni la décima parte de representativo de Berlín. Y no te lo negaré, pero sí te diré que son las impresiones más sinceras de una «turista de 4 días» que está deseando volver y a la que la ciudad le tocó el corazón.