Adele

Adele, agosto y Munich. Poco más que añadir aunque sí lo haré porque esta vuelta de la artista a Europa después de 8 ocho años me ha llevado a muchos pensamientos y reflexiones.

Adele se ha propuesto regresar a Europa montando un espectáculo de los que, seguro, se hablará durante mucho tiempo.

Ha cerrado 10 fechas en el mes de agosto en la ciudad de Munich y la venta de entradas ha supuesto un gran revuelo. La preventa provocó horas de espera a sus fans y los elevados precios también incitan a la polémica.

Pocas semanas después, la propia Adele comunicaba que se veía obligada a cancelar sus conciertos del mes de marzo enmarcados en » Weekends with Adele» en la ciudad de Las Vegas que se vienen celebrando desde el pasado mes de noviembre por problemas médicos. Ante esta noticia es normal que entre sus seguidores haya aparecido cierta sensación de incertidumbre y preocupación.

Lo cierto, es que no es la primera vez que la artista se ve obligada a parar por temas médicos. Esto me llevó a pensar en otros artistas que a lo largo de su carrera les ocurrió algo parecido y por qué, en contraposición, hay artistas a los que jamás les ha ocurrido algo así.

Entiendo que algo de predisposición debe haber, la naturaleza manda, y además, azar. Pero quizás, el hecho más significativo y determinante sea la voz en cuestión y el uso que hacen de ella.

Evidentemente todos los artistas no son iguales pero una cosa es tener éxito y otra, tener voz.

No es lo mismo cantar hasta arriba de auto-tune y hacer un espectáculo en playblack ( ¿se sigue llamando así?) que enfrentarte a miles de personas con tu voz, sólo con tu voz. Y éste, es el caso de Adele.

Londinense, nacida en 1988, sintió fascinación por la música desde bien pequeña y su constancia y disciplina la llevaron a convertirse en una de más voces más reconocidas y respetadas de todos los tiempos.

Con 15 premios grammys en su haber, un globo de oro y un óscar conseguido al poner voz a la banda sonara de James Bond, la discografía de Adele está repleta de éxitos mayúsculos que se distribuyen en sus 4 álbumes publicados. Estos álbumes llevan por título la edad que tenía la cantante cuando los compuso y de ahí: 19, 21, 25 y 30.

Su arrolladora voz de mezzosoprano y su extraordinaria sensibilidad para componer le hicieron pasar de My Space a ser considerada la mejor artista del s.XXI por la revista Rolling Stones.

Tengo agallas. No tengo miedo de nadie. Creo que es lo que me hace sentir poderosa.

Creo que no hay mejor definición para su música que la que ella hace de sí misma y es que su música transmite fuerza, entrega y entereza. Pero la música de Adele es también vulnerabilidad y fragilidad. Una dualidad al alcance de muy pocos.

No hay duda de mi absoluta debilidad por Adele, tanto por su arrolladora voz como por su persona. Es una mujer fuerte e independiente que lleva las riendas de su carrera alejada de excentricidades y no por ello, menos espectacular. No se me ocurre dinero mejor empleado para escuchar a alguien cantar.