Vaticano, Coliseo, Panteón… Roma es una ciudad inundada de arte e historia, seguramente la que más. Siempre hay algo pendiente porque resulta imposible abarcarla en su totalidad.
En este artículo desgranamos 10 razones para incluir los Museos Capitolinos en tu lista de imprescindibles y no dejarlos en el tintero.
Visitar Roma es siempre una buena idea, es una ciudad hermosa cargada de arte e historia. Hay una lista de imprescindibles que todos conocemos y que procuramos no dejarnos atrás; el Coliseo, San Pedro, La Fontana di Trevi, el Foro, el Panteón… sin olvidar el ambiente de sus barrios, sus calles estrechas o su río. Lo normal es emprender el regreso y haber dejado una buena lista de pendientes porque su patrimonio cultural resulta inabarcable.
Los Museo Capitolinos forman quizás parte de esa lista de pendientes con mayor frecuencia de la que merecen ya que su colección, localización y la experiencia en la visita son sin duda de primer orden.

Desgranamos nuestras 10 razones para visitar los Museos Capitolinos de Roma:
- Loba Capitolina: En este museo es donde podemos contemplar la escultura de la loba que crio a los fundadores de la ciudad, Rómulo y Remo. Es el gran símbolo identitario de la ciudad. No hace mucho, tras unas pruebas de carbono-14 descubrieron que no es de origen etrusco como se pensaba, sino que data de la Edad Media.
- Emplazamiento en el centro neurálgico de la civilización romana: Los Museos Capitolinos se encuentran en una de las siete colinas fundacionales romanas, en concreto en il Campidoglio. En ella se construyó el Templo de Júpiter Optimus Maximus, el templo más grande, imponente y sagrado de todo el Estado, dedicado a la Tríada Capitolina (Júpiter, Juno y Minerva). Restos que hoy pueden contemplarse en el museo.
- Plaza diseñada por Miguel Ángel: La Piazza del Campidoglio nos espera tras una considerable escalinata de acceso a la colina (La Cordonata), una obra civil renacentista de Miguel Ángel realmente impactante. Se trata de una plaza trapezoidal que crea una especie de ilusión óptica que amplia su tamaño real presidida por una estatua ecuestre de Marco Aurelio. El suelo diseñado por Miguel Ángel que dibujaba una estrella de doce puntas no fue finalizado hasta los años 40 del siglo pasado.
- Colección de escultura clásica en general: El catálogo de los Museos Capitolinos es amplísimo pero destaca su colección de escultura clásica que junto a Los Museos Vaticanos es la más importante del mundo. En ella podemos contemplar algunas de las piezas más relevantes del género como El gálata moribundo, El Espinario, La Venus Capitolina o La Medusa de Bernini. Además de sus salas de bustos de Los Emperadores y Los Filósofos, que resultan sencillamente impactantes.
- Estatuas de gran tamaño en particular: La Estatua Ecuestre de Marco Aurelio que se encuentra en la plaza de Migue Ángel es una replica exacta de la original que está dentro del museo, en concreto en la Sala Exedra. Es una estatua de bronce de gran tamaño, la única de la Antigüedad que ha sobrevivido, representa al Emperador filósofo y su nivel de detalle es asombroso. De otro lado, destacaremos a El Coloso de Constantino, del que hay 3 versiones. Partes de la original en mármol que se encuentran en un patio, su mano, su cabeza o su pie entre otras partes que conformaban una enorme estatua de 13 metros de altura. La reconstrucción de la misma a tamaño real que está en los jardines inaugurada en 2024. Y la última representación, que es una estatua de bronce dorado de la que también se conservan fragmentos como la cabeza de más de metro y medio.
- Recorrer la Galería Lapidaria: Esta galería es el túnel subterráneo que conecta los dos edificios principales del museo, en ella te adentras literalmente en el subsuelo de Roma. A lo largo de los muros de este pasillo se disponen cientos de lápidas, fragmentos e inscripciones romanas de mármol meticulosamente ordenadas y que nos hablan de gente corriente de Roma, están ordenadas por temas como la vida doméstica o los oficios.
- Colección de pintura: En la tercera planta del Palacio de los Conservadores se encuentra la Pinacoteca Capitolina, no suele gozar de tanto público como las primeras plantas y recorrerla es un auténtico deleite. En ella encontrarás obras de Caravaggio como La Buenaventura o su San Juan Bautista y su característicos claroscuros, obras medievales, pinturas de Rubens e incluso un autorretrato de nuestro Diego Velázquez.
- La Sala l Coroli dell´Antico: La exposición permanente Los Colores de la Antigüedad recoge más de 600 piezas de una original e impactante colección geológica y artesanal. En ella podemos descubrir los diferentes tipos de piedra utilizados en el arte y su infinita gama de colores, además de las herramientas que usaban para trabajarlas y sus técnicas. Piedras semipreciosas, los dibujos que forman, sus tonalidades…Una auténtica curiosidad que merece mucho la pena.
- Vistas: Roma es una belleza mires donde mires, este museo por su localización goza de no uno, sino varios miradores privilegiados. De un lado unas impactantes vistas del Foro ya desde desde las ventanas de sus salas o desde la balconada. El Tabularium ofrece un plano frontal de las entrañas del Impero Romano. De otro, mirando al Vaticano, este Museo cuenta con una terraza ( en la que por cierto hay cafetería) con unas vistas de la ciudad de Roma en 180º, a última hora de la tarde, la luz dorada a Roma le sienta realemente bien.
- Tranquilidad: Las cantidad de gente que visita Roma en un año es algo escandaloso, las colas de acceso a sus monumentos emblemáticos son sobradamente conocidas. En algunos de ellos puedes llegar a sentirte incluso parte de un rebaño, lo que rebaja considerablemente tu experiencia cultural y artística. Esto no es lo habitual en Los Museos Capitolinos que son relativamente tranquilos y disfrutas del arte a tu ritmo. Puede deleitarte con cada detalle sin que alguien se coloque delante de la obra para hacer la foto número un millón que no volverá a ver ( tema que mereció una reflexión) Un auténtico lujo.








