Antes y después de mi recibidor

Llevamos viviendo en nuestra casa más de cinco años. Podría decirse que está terminada pero lo cierto es que siempre tengo cosas pendientes de arreglar o reorganizar.

Mi marido dice que cuando termino en una zona empiezo en otra y así voy dando vueltas una y otra vez. No le falta razón, los gustos son cambiantes y aunque la base sea la misma, siempre voy añadiendo detalles nuevos.

Una de las zonas de la casa con las que nunca he estado contenta ha sido con el recibidor. Nunca le prestamos especial atención y terminó con piezas de aquí y de allá que, por supuesto me encantaban, pero que no cuadraban para nada entre sí. Así que tenía pendiente una reorganización de esta estancia. 

Aquí tienes el antes y el después:

reformar recibidor de una casa

La cómoda y el espejo son los mismos. No hemos cambiado el color de la pared ni la iluminación pero cambiando la alfombra y el sillón he conseguido dotarlo de más armonía y uniformidad.

Además he añadido muchos detalles que son los que terminan dotando de personalidad a las casas: fotos familiares, velas, cuadros, un mensaje de despedida ( «Have a nice day»)… el resultado es una entrada en colores claros, grieses y beige, con la que me siento cómoda y con la que por fin, me siento identificada:

La cómoda, el espejo y la bandeja de mármol son regalos de bodas (las dos últimas de Becara)
El sillón y la lamparita son piezas familiares restauradas.
La alfombra de formas geométricas es de Leroy Merlin y la alfombrilla «hello» es de Kenay.

Feliz semana!!
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