Ejercicio para gestionar mejor nuestros armarios esta nueva temporada

La llegada de septiembre y la vuelta a la rutina tienen implicaciones en la mayor parte de nuestra vida y el armario no podría quedarse atrás.

En este artículo repasamos las claves para gestionar esa vuelta a la rutina en nuestros guardarropas y desterrar, al menos por una buena temporada, esa frase de no tengo nada que ponerme.

Aunque el cambio de temporada todavía quede algo lejos, lo cierto es que la llegada de septiembre implica cambios en nuestra manera de vestir. Volvemos al trabajo, volvemos a la ciudad y nuestro estilo irremediablemente se vuelve más formal. Aunque el tiempo sea aún veraniego, ya ha comenzado el cambio de estación, armarios en transición.

En este punto es habitual encontrarse algo desorientado y si a esto sumamos la nueva temporada en las tiendas con sus tendencias y novedades, encontramos la excusa perfecta a la que agarrarnos y afianzar en nuestra mente la temida frase: no tengo nada que ponerme.

Pero todos sabemos que esto no es así, somos plenamente conscientes que en nuestros armarios quedan posiblemente decenas de opciones por descubrir y que podríamos llegar a noviembre sin repetir look.

Quizás confundamos la sensación de no tener nada que ponerse con la certeza de que nuestros armarios pueden ir a más sin necesidad de pasar por caja sólo que no tenemos la fórmula para conseguirlo.

En este artículo te proponemos 10 ejercicios para gestionar mejor nuestros armarios y explorar todas sus posibilidades.

  1. Limpieza, ha llegado a hora de descartar. Guardar por guardar no sirve para nada, sólo resta visibilidad a las posibilidades reales. Desprendernos de aquello que no usamos porque no nos sienta bien, estemos cómodas o sencillamente no nos convence, es el primer paso para no infrautilizar nuestro guardarropa. Regalemos, donemos o vendamos pero tengamos claro que en la cantidad no necesariamente está la clave de un armario provechoso.
  2. Orden. El orden es el siguiente paso para que podamos conseguir nuestro objetivo, saber lo que tenemos y dónde lo tenemos. Por ello, es muy positivo que encontremos nuestro sistema de orden óptimo, con el que sentirnos cómodas, el nuestro, el propio. Con él tendremos todo localizado y conseguiremos poner orden en nuestro armario de una vez por todas.
  3. No invirtamos dinero, invirtamos tiempo. Piensa en la de minutos que perdemos delante del armario, sumémoslos. ¿Cuántas horas tienes como resultado? Pues simplifiquemos, hazlo solo una vez. Resérvate dos o tres horas y dedícalas a analizar tu armario, a ver sus posibles combinaciones, a señalar sus faltas…La clave es aprender a gestionar en condiciones nuestras prendas y accesorios.
  4. Archivo de looks preestablecidos. Cada prenda no tiene sólo una opción, tiene cientos. Localicemos las opciones de nuestras prendas y los cientos de looks que pueden salir de ellas. Podemos fotografiarlos, anotarlos e incluso existen aplicaciones de gestión que generan un archivo de posibilidades para los momentos de bloqueo.
  5. Planifiquemos. No es necesario que el domingo planifiquemos el vestuario de toda la semana pero sí que a grandes rasgos sepamos qué queremos ponernos para tener disponible aquello que va bien con la prenda en cuestión. La colada y la plancha al día además, facilitan la tarea y amplían posibilidades.
  6. Prueba nuevas opciones. Abramos bien los ojos y miremos más allá. No nos quedemos en la combinación fácil o básica, en aquella que vino a nuestra mente de primeras. Demos una vuelta de tuerca al look y busquemos más allá de nuestros referentes o gustos habituales.
  7. Fondo de armario. Cada cual tiene su selección de prendas imprescindibles sobre las que construye sus atuendos más recurrentes, si localizamos nuestro fondo de armario y tendremos gran parte del camino hecho.
  8. Ojo con las tendencias. Las tendencias de hoy son las modas pasadas del mañana. Si nos gusta una tendencia adelante, apostemos por ella pero la recurrencia no implica necesariamente un armario bien estructurado y sostenible en el tiempo.
  9. La importancia de los complementos. Los complementos son los que terminan marcando la diferencia y los que levantan un look. Unos complementos bien seleccionados reinventan y amplifican sus posibilidades.
  10. Inspiración. Quizás hemos pasado de tener la posibilidad de encontrar inspiración en internet y redes a saturarnos y bloquearnos por la cantidad ingente cantidad de opciones que chequea nuestra retina cada día. Focalicemos, centremos nuestra mirada en no más de 10 referentes y ahí encontraremos la inspiración real.

 

Cuestión de Tiempo
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